¿Existe la MALDAD humana? – Una justificación del EGO.

(Psicología – Eneagrama de la personalidad)

¿Qué es la maldad? ¿En qué consiste? ¿Podemos todos llegar a ser malos en determinadas circunstancias? ¿Puede nuestra estructura de personalidad justificar nuestras acciones “malvadas” o “egoístas”?

Fuente: elartedelaestrategia.com

                       Imagen: elartedelaestrategia.com

Hemos tomado como base los experimentos de Milgram y nuestra experiencia como psicólogos usando el Eneagrama de la personalidad para sacar unas conclusiones.

Al psicólogo estadounidense Stanley Milgram (19933 – 1984) le resultó sorprendente que en los diferentes juicios al final de la II Guerra Mundial a los jerarcas nazis, estos se declarasen no culpables de las atrocidades cometidas justificando su conducta diciendo que sólo cumplían órdenes.

¿Qué pasa cuando una “autoridad” nos da órdenes, o nos dicta normas, que pueden contradecir nuestros propios valores y principios?

¿Qué tendría más fuerza, la obediencia o la rebeldía? ¿La ética o la presión social?

Milgram diseñó en 1963 un experimento en la universidad de Yale para indagar sobre estas cuestiones. Los resultados del mismo son cuando menos inquietantes y revelan aspectos de nosotros que quizás preferiríamos seguir ignorando.

El experimento incluía tres personajes: investigador, maestro y alumno.

Los “maestros” realizaban preguntas a los “alumnos” y si estos fallaban la respuesta, o no respondían, le aplicaban una descarga eléctrica que iba aumentando en intensidad a medida que se acumulaban los fallos. El supuesto “alumno” era en realidad un actor compinchado con el investigador (simulaba ser voluntario). Los “maestros” eran los voluntarios reales y los verdaderos sujetos de estudio (sin saberlo) de la investigación. Los voluntarios creían que la situación (simulada) en el experimento era totalmente real.

Imagen: sp1.fotolog.com

Imagen: sp1.fotolog.com

Las descargas se dividían en 30 niveles ascendentes en intensidad, desde los 45 voltios en el nivel 1 hasta los 450 del nivel 30, con peligro real de muerte para el “alumno” (algo similar a una silla eléctrica), aunque al inicio del experimento el “investigador” le dijera que el “alumno” no sufriría daños irreparables por la electricidad.

Imagen: spring.org.uk

Imagen: spring.org.uk

El “alumno” (actor) al recibir las descargas (falsas) gritaba y pedía que pararan el experimento. A partir del nivel 20 tenían instrucciones de simular haber perdido la consciencia.

Cuando el “maestro” (sujeto experimental) quería parar de suministrar descargas (por estar apiadándose del alumno), el investigador le instaba a continuar hasta el final de los 30 niveles (450 voltios) solamente con estas frases secuenciadas:

  1. Continúe por favor.
  2. Es necesario que continúe
  3. Es completamente esencial que continúe.
  4. No tiene otra opción, debe continuar.

El dilema interno estaba servido.

¿Sabe la autoridad lo que está haciendo, y por tanto debo obedecerla?

¿Debo parar? ¿Puedo parar? ¿Cuándo parar?

Si al mencionarle el investigador la frase 4 (no tiene otra opción, debe continuar) el voluntario seguía negándose a continuar, el experimento se detenía y finalizaba.

¿Qué crees que pasó?

¿Qué crees que habrías hecho tú?

Estos son los resultados del experimento:

  • La mayoría de los voluntarios se interesaron por el bienestar del “alumno” al oír sus gritos desgarradores del nivel 9 (135v). Muchos miraban a la cámara diciendo que no se hacían responsables de las consecuencias.
  • Todos los voluntarios, el 100%, llegaron hasta la descarga del nivel 20 (300v)
  • El 65% llegó hasta el final del experimento aplicando los 450 voltios (nivel 30), habiendo sido capaces de matar al “alumno” por seguir las instrucciones del “investigador”.

Muchos psicólogos de todo el mundo han realizado experimentos similares llegando a conclusiones equivalentes.

El propio Milgram resumió las conclusiones en su artículo “Los peligros de la obediencia” de 1974:

Imagen: elrobotpescador.com

Imagen: elrobotpescador.com

“Los aspectos legales y filosóficos de la obediencia son de enorme importancia, pero dicen muy poco sobre cómo la mayoría de la gente se comporta en situaciones concretas. Monté un simple experimento en la Universidad de Yale para probar cuánto dolor infligiría un ciudadano corriente a otra persona simplemente porque se lo pedían para un experimento científico. La férrea autoridad se impuso a los fuertes imperativos morales de los sujetos (voluntarios) de lastimar a otros y, con los gritos de las víctimas sonando en los oídos de los sujetos (voluntarios), la autoridad subyugaba con mayor frecuencia. La extrema buena voluntad de los adultos de aceptar casi cualquier requerimiento ordenado por la autoridad constituye el principal descubrimiento del estudioLa gente común sólo tiene que hacer su trabajo, y sin ninguna hostilidad particular por su parte, pueden convertirse en agentes de un proceso destructivo terrible. Además, aun cuando los efectos destructivos de su trabajo son absolutamente claros, y se les pide llevar a cabo acciones incompatibles con las normas fundamentales de la moral, relativamente pocas personas tienen los recursos necesarios para resistir a la autoridad

¿Es esto lo que le ocurrió al pueblo alemán en la época nazi cuando, siguiendo órdenes, muchos fueron capaces de infligir tanto sufrimiento a sus congéneres?

¿Sería aplicable al día a día de hoy? ¿Puede ser esto la causa por la cual frente el acoso escolar, por ejemplo, la mayoría de sus compañeros no digan nada, o cuando terminamos haciendo algo que nos parece no ético porque nos lo ha pedido nuestro jefe/a por el bien de la empresa (venta de preferentes – Bankia, desahucios, etc.), o por vencer a la competencia a cualquier precio?

¿Cuántas cosas hacemos o dejamos de hacer porque hemos colocado nuestro poder fuera de nosotros?

Creemos, los autores del artículo, que además de la obediencia a la autoridad el ser humano usa diferentes justificaciones para permitirse actuar, pensar y sentir de formas que sabe que son incorrectas. Muchas veces porque es más fácil, otras porque nos conviene, y en otras para descargarnos de culpa proyectándola hacia fuera (en los demás).

Desde el punto de vista del Eneagrama nuestro EGO adopta diferentes formas de justificación que genera los males del mundo y se perpetuán a menos que las sanemos.

Los más potentes y compartidos por todos nosotros son estos tres puntos:

  • La inconsciencia: El no querer darme cuenta de lo que está pasando o estoy haciendo por comodidad, por seguir la corriente, por no tener problemas, por hábito, inercia, tradición, por no desentonar, por no salir de mi zona de confort, es decir, por pereza; ya sea mental, emocional o de acción.
  • Los miedos y juicios: por temor a lo diferente y desconocido, por los juicios rígidos solo hacia el bien o mal, por la necesidad de que siempre haya un culpable, por la necesidad de protegerme y defenderme de amenazas reales o imaginarias que argumentan y permiten mis enfados, ataques, etc.
  • La imagen (vanidad): por cómo quiero que me vean, por el qué dirán, por complejos de inferioridad y superioridad que tantos ataques generan, por lograr un objetivo externo que llene un vacio interno (coches, casa, ser el preferido de mamá, jerarquías sociales, elitismo), por las mentiras y el autoengaño.

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¿Cuánto daño hemos hecho amparados por estos 3 bloques en la historia de la humanidad?

 

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¿Cómo justifica estos actos, emociones y pensamientos nuestro ego?

(Eneatipo = tipo de personalidad)

  • Para el eneatipo 1 la trampa o justificación del ego es la perfección, por lo que podría actuar dentro del 65% bajo la premisa de que está siguiendo las instrucciones al dedillo. “Las normas están para seguirlas y los errores hay que corregirlos”. (pulsar para leer + info del eneatipo 1)
  • Para el eneatipo 2 la trampa o justificación del ego es ser servicial, por lo que podría actuar dentro del 65% simplemente para agradar a la autoridad y que piensen bien de él/ella. “Yo cubro las necesidades de la autoridad y solo hago lo que me piden”. (pulsar para leer + info del eneatipo 2)
  • Para el eneatipo 3 la trampa o justificación del ego es la eficiencia, los resultados, por lo que podría actuar dentro del 65% bajo la premisa de que el fin justifica los medios. “Hay que conseguir el objetivo por encima de todo”. (pulsar para leer + info del eneatipo 3)
  • Para el eneatipo 4 la trampa o justificación del ego es la autenticidad, lo especial, por lo que podría actuar dentro del 65% bajo la premisa de que está siendo partícipe de algo único, algo exclusivo y que podría dar un resultado muy importante; aparte de empatizar y conectar intensamente con la emoción. “La vida es sufrimiento, que mal lo estoy pasando al hacer esto. No sé si lo está pasando peor él o yo”. (pulsar para leer + info del eneatipo 4)
  • Para el eneatipo 5 la trampa o justificación del ego es el conocimiento, la sabiduría, por lo que podría actuar dentro del 65% bajo la premisa de que el conocimiento que proporcionará el experimento está por encima de la inmoralidad o del sufrimiento. Aparte de tener seguramente una gran curiosidad por ver cuál será el resultado. “Si se lo supieran no habría descargas. El experimento e investigación son lo más importante(pulsar para leer + info del eneatipo 5)
  • Para el eneatipo 6 la trampa o justificación del ego es la seguridad, por lo que podría actuar dentro del 65% bajo la premisa de que la autoridad sabe lo que hace y en caso de duda podría seguir las instrucciones o protocolo de actuación (así se sentiría más seguro). “Ufff…. Menos mal que en el sorteo me tocó ser el maestro. Donde hay patrón (investigador) no manda marinero”. (pulsar para leer + info del eneatipo 6)
  • Para el eneatipo 7 la trampa o justificación del ego es el positivismo, por lo que podría actuar dentro del 65% bajo la premisa de que no será para tanto, ironizar sobre la situación, bromear y en todo caso, si le incomoda mucho realizará la prueba o pasará por la situación lo más rápidamente posible. “Lo malo si es breve mejor y al final todo lo malo tiene su lado positivo. Todos aprenderemos algo de esto”. (pulsar para leer + info del eneatipo 7)
  • Para el eneatipo 8 la trampa o justificación del ego es la justicia (sabías a qué atenerte) e intensidad, por lo que podría actuar dentro del 65% bajo la premisa de que si fallas lo justo y normal es recibir el castigo… “Te aguantas, sabias de antemano las condiciones” “Seguro que no duele tanto” . (pulsar para leer + info del eneatipo 8)
  • Para el eneatipo 9 la trampa o justificación del ego es la tranquilidad, el sentirse en paz, por lo que podría actuar dentro del 65% por la indolencia frente la autoridad. “Si se hace esto será por y para algo bueno, además, ¿a mí qué me importa? Ahora el alumno debe de estar bien… ya no se le oye quejarse”. (pulsar para leer + info del eneatipo 9)

En definitiva, cuidado con las instrucciones inmorales, la obediencia ciega, nuestras fijaciones, creencias, deseos y justificaciones del ego, La responsabilidad es total y absolutamente nuestra por mucho que nuestro ego nos susurre.

Tal y como dijo Martin Niemöller “cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista, Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata, Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista, Cuando vinieron a llevarse a los judíos, no protesté, porque yo no era judío, Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar”.

Frente a la indolencia consciencia. Frente a los miedos (irracionales) y juicios comprensión. Frente a la imagen aceptación y autenticidad.

Nuestra pequeñas decisiones SI cuentan, el mundo que vivimos lo hemos construido entre todos.

 

¡Construyamos un mundo mejor!

 

Autores: Víctor Salamanca LeónJesús Seijas Queral (Psicólogos)

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Video sobre una réplica del experimento:

Bibliografía:

Milgram, S. (1988). Obediencia a la autoridad. En J.R. Torregroso y E. Crespo (Comps.). Estudios básicos de la psicología social. (pp. 365-382). Barcelona: Hora

Naranjo, C. (2000) El eneagrama de la sociedad. Males del mundo, males del alma. Vitoria. Edt. La Llave.

Slater, L. (2006). Cuerdos entre locos. Grandes experimentos psicológicos del siglo XX. Barcelona: Alba

Anuncio original solicitando voluntarios para el experimento de Milgram:

Anuncio del experimento de Milgram

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4 comentarios el “¿Existe la MALDAD humana? – Una justificación del EGO.

    • Hola Alicia.

      Una buena pregunta. Por otros experimentos si se podría hacer a distancia (dependiendo de muchas variables), pero los resultados (porcentajes) son mucho más bajos. Cuando la autoridad está presente la presión es mucho más alta.

      Un saludo.

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